Aprender a comer también pasa por saber qué hacer con los ingredientes. Medir, amasar, exprimir una fruta o preparar una receta son habilidades que acercan a las infancias a la alimentación saludable desde la experiencia. Esa es la apuesta de Nutrimóvil, una iniciativa que ha llevado talleres de cocina a casi 29.000 estudiantes de Ciudad de México y Mérida. Lanzado en 2025 como parte de la alianza entre UNICEF y Novo Nordisk, el proyecto reporta 571 actividades en 81 escuelas. Su propuesta lleva la educación alimentaria a una tarea concreta: preparar recetas balanceadas con productos locales y frescos, y desarrollar confianza para participar en la cocina.
De conocer el plato a saber prepararlo Antes de definir las recetas y los materiales, la iniciativa realizó 24 grupos focales en ambas ciudades, además de entrevistas con personas adultas del entorno escolar. Escuchar a estudiantes, familias y docentes permitió identificar dificultades para preparar y consumir alimentos frescos; después, las actividades se ajustaron mediante pruebas piloto. Las recetas sirven para explicar cómo integrar frutas y verduras hasta ocupar la mitad del plato, incorporar leguminosas o semillas, elegir cereales integrales y preferir agua simple frente a bebidas azucaradas. La intención es que esas decisiones puedan entenderse y practicarse durante la preparación de los alimentos. La evaluación realizada en Mérida registró un aumento de 43.6% en conocimientos sobre cómo integrar un plato saludable entre participantes de primero y segundo grado. En tercero y cuarto, el conocimiento sobre la importancia de consumir leguminosas diariamente creció 30.7%; también se reportaron mejoras en la confianza para pelar frutas y verduras. Estas mejoras corresponden a aprendizajes y confianza para realizar tareas culinarias.
Para extender la experiencia al hogar, UNICEF desarrolló el recetario Cocinando Aventuras, con preparaciones saludables, nutritivas y económicas, así como actividades para distintas edades. El material invita a explorar sabores y texturas y a compartir tareas en familia, siempre con acompañamiento adulto. “Garantizar una alimentación adecuada para niñas, niños y adolescentes exige escuchar sus experiencias y traducir la evidencia en mejores decisiones públicas”, señaló Cecilia de Bustos, jefa de Salud y Nutrición de UNICEF México, busca generar información que contribuya a la prevención de la obesidad infantil. Llevar una receta del aula a la mesa familiar requiere que sus ingredientes estén disponibles, que alcancen para el presupuesto y que haya tiempo para prepararlos. La educación alimentaria encuentra ahí su siguiente desafío: lograr que lo aprendido al mezclar, cortar y cocinar pueda convertirse en una práctica cotidiana.