El Hombre Araña lleva más de sesenta años haciendo algo bastante difícil: cambiar sin dejar de ser el Hombre Araña. Ha cambiado de traje, de enemigos, de aliados y hasta de universo. Distintos actores y directores lo han llevado al cine y cada generation ha conocido a un Peter Parker algo diferente. Y, sin embargo, seguimos reconociendo al personaje. La idea para este artículo surgió en una conversación familiar sobre el Hombre Araña. De ella apareció una pregunta que iba mucho más allá del personaje: ¿Por qué resulta difícil cambiar lo que funciona? Las empresas se enfrentan a un problema parecido. Necesitan conservar aquello que hacen bien, pero también ser capaces de cambiar antes de que deje de funcionar. Y ahí aparece una paradoja: cuanto más éxito tiene una fórmula, más difícil puede resultar abandonarla. El estreno veraniego de Spider-Man: Brand New Day ofrece una buena ocasión para mirar esa paradoja desde otro lugar. Porque quizá uno de los riesgos del éxito sea precisamente ese: acabar atrapados en aquello que nos permitió alcanzarlo. Cuando aprender demasiado bien se convierte en un problema Imaginemos una empresa que encuentra una forma de trabajar que funciona. La repite, gana experiencia, comete menos errores y mejora sus procesos. Los resultados acompañan y todo confirma que va por el buen camino. Así aprendemos las personas y también las organizaciones. La investigacion sobre aprendizaje organizacional ha mostrado como la experiencia acaba incorporandose a rutinas y formas habituales de actuar. Es lógico (y necesario): ninguna empresa podria funcionar si sus trabajadores tuvieran que descubrir cada mañana como hacer su trabajo. La dificultad aparece cuando una solucion que ha funcionado durante mucho tiempo deja de ser una posibilidad entre varias y empieza a parecernos la única razonable. Repetimos lo que funciona, adquirimos mas experiencia haciendolo y los buenos resultados confirman nuestra eleccion. El Hombre Araña tampoco descubre desde cero como utilizar sus poderes cada vez que aparece un enemigo. Reconoce patrones, corrige errores y perfecciona sus respuestas. Pero, tarde o temprano, surge un adversario con el que lo aprendido ya no basta. En una empresa puede ocurrir algo parecido. El problema no siempre es haber aprendido demasiao poco. A veces consiste en haber aprendido demasiao bien una determinada manera de hacer las cosas. El exitos deja equipaje. Ademas, ninguna empresa cambia desde cero. Si durante anos apuesta con exito por una tecnologia, contratará especialistas, comprará equipos, desarrollará proveedores y adaptará sus procesos. Cuanto maior sea el exito, probablemente mas invertira en ese camino. Las decisiones dejan huella. Lo que hacemos hoy condiciona las opciones que tendremos mañana. Es lo que se conoce como dependencia de la trayectoria: algunos caminos se refuerzan a medida que avanzamos por ellos y, precisamente por eso, resultan cada vez mas dificiles de abandonar. Cambiar no significa simplemente elegir una alternativa mejor. Tambien implica decidir que hacemos con inversiones, conocimientos, relaciones y años de experiencia. En las organizaciones, se produce una paradoja especialmente interesante: las capacidades que hacen fuerte a una empresa pueden convertirse en rigideces cuando las circunstancias cambian. Aquello que sabemos hacer excepcionalmente bien puede acabar siendo tambien aquello que mas nos cueste abandonar. Tiene logica. Si somos malos haciendo algo, tenemos razones para cambiar. Si somos excelentes, ¿por que ibamos a hacerlo? Una evidencia clara El caso de Polaroid resulta ilustrativo. Aunque la compania desarrolló importantes capacidades tecnologicas en el ámbito de la fotografia digital, su fracaso no fue solamente tecnologico. La manera en que sus directivos entendian el negocio y sus fuentes tradicionales de rentabilidad condicionó como interpretaban las nuevas oportunidades. A veces, el problema no esta solo en lo que una empresa sabe hacer, sino en como ha aprendido a pensar sobre si misma. El presente siempre juega con ventaja Mientras buscan nuevas oportunidades, las empresas tienen que seguir vendiendo, produciendo y obteniendo resultados. Necesitan hacer dos cosas a la vez: aprovechar lo que ya saben hacer y explorar lo que todavia desconocen. Es decir, equilibrar explotacion y exploracion, perfeccionando lo conocido sin dejar de experimentar con nuevas posibilidades. El problema es que el presente juega con ventaja. Si destinamos dinero a mejorar un producto que ya vendemos, quizas podamos mostrar resultados en unos meses. Si lo invertimos en una idea nueva, quizas funcione dentro de tres años. O quizas nunca. Por eso el exito puede resultar engañoso. Los buenos resultados proporcionan razones aparentemente impecables para seguir invirtiendo en aquello que ya se conoce. Es lo que los expertos en organizaciones llaman success trap o trampa del exito. Así, una organizacion puede acabar siendo cada vez mejor en algo que importa cada vez menos. La pregunta que conviene cuando todo va bien Las empresas estan acostumbradas a revisar sus decisiones cuando aparecen los problemas: ¿por que han caido las ventas?, ¿donde estamos perdiendo dinero?, ¿que proceso esta fallando? Son preguntas necesarias, pero llegan cuando ya ha saltado la señal de alarma. Quizas las organizaciones necesiten hacerse otra pregunta, precisamente cuando las cosas todavia marchan bien: ¿Que estamos haciendo extraordinariamente bien hoy que podria convertirse en nuestro problema mañana? La respuesta puede estar en un producto del que dependen demasiao ingresos, en una tecnologia que se sigue perfeccionando porque se ha invertido mucho en ella o en un procedimiento que nadie cuestiona porque siempre ha funcionado. Cuestionar lo que funciona No se trata de cambiar por cambiar. Si una empresa cuestiona continuamente todo lo que hace perderá experiencia, coordinacion y capacidad para ejecutar. El reto consiste en conservar lo que funciona y, al mismo tiempo, mantener espacio para probar algo diferente antes de que exista una crisis que obligue a hacerlo. Y quizas por eso el Hombre Araña sea una metafora mas util de lo que parece. Cada nueva version cinematografica necesita conservar suficientes elementos para que sigamos reconociendo al personaje, pero tambien cambiar lo necesario para seguir resultando relevante. Con las empresas pasa igual. Porque el verdadero desafio no es cambiar cuando una formula ha dejado de funcionar sino atreverse a cuestionarla cuando todavia funciona.

Volver al inicio