Las denuncias por presunta corrupción que envuelven a la presidenta del INE, Guadalupe Taddei, empiezan a impactar en el escenario previo a las elecciones de 2027. La tensión entre la funcionaria y el Palacio Nacional es muy profunda, por lo que la 4T estudia su remoción.

Para ello, fuentes consultadas señalan que el oficialismo analiza distintos escenarios que podrían impactar en el proceso electoral y que podrían contar con la participación de la Cámara de Diputados.

La crisis que atraviesa Guadalupe Taddei genera varios problemas para el oficialismo. El primero es que devuelve las críticas y denuncias por corrupción que envuelven a todo el ecosistema de la 4T. El segundo es que pone en duda a la presidenta del organismo encargado de organizar y controlar las elecciones de medio término, en momentos en los que crece la presión de Estados Unidos y las denuncias de la oposición.

Asimismo, todo esto impacta en momentos en los que el proceso electoral del año que viene ya está en marcha, es decir, existen tiempos y formalidades que ya están bajo escrutinio público.

Con este escenario, el oficialismo analiza remover a Taddei para superar la crisis. El problema, advierten fuentes federales, es que el proceso electoral ya comenzó: ya hay actos jurídicos y electorales que se desarrollan bajo la premisa de la existencia de certeza jurídica, la cual en estos momentos está siendo cuestionada y que, además, podría modificarse porque la presidenta del organismo encargado de garantizarla podría ser removida.

Las mismas fuentes adelantan que cualquier movimiento que pueda llegar a ocurrir debería ser rápido, porque en enero comenzarán a desarrollarse las precampañas, lo que imposibilita postergar cualquier posible cambio.

De esta manera, fuentes cercanas al Palacio Nacional señalan que, por ahora, se analizan diversos escenarios ante la posible salida de Taddei. El principal es que la presidenta del INE presente su renuncia para evitar la intromisión del Poder Ejecutivo ante un órgano autónomo.

Si esto llegara a ocurrir, se abren dos posibilidades. La primera es que no haya sustitución, es decir, que el instituto electoral continúe con sus funciones y lleve adelante el proceso electoral sin una presidencia definida. La segunda es realizar un proceso inmediato en la Cámara de Diputados para nombrar a una persona interina con los dos tercios de los votos, un número para el cual Morena deberá contar con los apoyos del PT y del Partido Verde.

Cualquiera sea la decisión, sostienen en el Palacio Nacional y en San Lázaro, los tiempos deberán ser rápidos y expeditos. El proceso electoral ya comenzó, los distintos partidos ya han definido algunas candidaturas y en enero comenzarán las precampañas, lo que obligará a resolver la crisis del INE de la manera más rápida posible para evitar cualquier tipo de denuncia o duda alrededor del órgano encargado de controlar el primer examen electoral de Claudia Sheinbaum como jefa de Estado.

Volver al inicio