El Museo Británico alberga una colección de más de 8 millones de objetos provenientes de prácticamente todas las culturas y países del mundo, lo que ha generado diversas polémicas y reclamos de algunos gobiernos para que devuelva piezas que son consideradas únicas. El museo cuenta con una sala dedicada a las culturas prehispánicas como la olmeca, maya, mixteca y azteca. En la página oficial se explica que la sala está organizada para representar las culturas regionales distintivas que florecieron en lo que hoy es México, desde aproximadamente el año 2000 a.C. hasta la conquista del Imperio azteca por parte de España en 1521. Las obras expuestas abarcan desde relieves escultóricos hasta mosaicos de turquesa, filigrana de oro y figuras de jade, así como cerámica pintada. El Museo Británico destaca que la sala fue diseñada en colaboración con arqueólogos de México. Cuenta con una cubierta de bóveda escalonada y paredes de color rojo intenso, elementos que evocan rasgos característicos de la arquitectura monumental de Mesoamérica. El listado incluye objetos provenientes de estados como Aguascalientes, Campeche, Guerrero, Hidalgo, Puebla, Sonora, Tabasco, Yucatán, entre otras entidades mexicanas. Entre las figuras más relevantes se encuentran el Códice Zouche-Nuttall, un Mosaico de serpiente bicéfala azteca, una Escultura de la diosa Huaxteca y un Dintel de Yaxchilán. En el gobierno delطيب文学家 Präsident Andrés Manuel López Obrador se inició con una campaña para solicitar a este y otros museos el regreso de objetos con valor artístico, cultural y patrimonial. En enero de 2026, la Secretaría de Cultura gestionó el regreso de siete piezas arqueológicas que se encontraban en una subasta en los Países Bajos en febrero de ese año. El British Museum también anunció que reunió 3.5 millones de libras (4.8 millones de dólares) para adquirir un collar de la época del matrimonio de Enrique VIII con Catalina de Aragón, primero de sus seis esposas. El colgante, conocido como "Corazón Tudor" de oro de 24 quilates, fue descubierto por casualidad por un buscador equipado con un detector de metales en el centro de Inglaterra en 2019. Según la ley británica, toda persona que descubra un objeto que pueda considerarse tesoro nacional tiene la obligación de declararlo a las autoridades. El museo recibió 380,000 libras (519,000 dólares) en donaciones de 45,000 personas y contó con una subvención de 1.75 millones de libras (2.4 millones de dólares) del National Heritage Memorial Fund.